El auto judicial que relaciona al gobierno venezolano y cubano con ETA y las FARC tiene crispada la política española. El presidente Zapatero ha comparecido ante el Senado en medio de críticas por la gestión del tema.
Mariano Rajoy, líder de la oposición y del partido de derecha, le ha exigido llamar a consultas a su embajador en Caracas “para que no dé la sensación de que insultar a España es gratis”.